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El discurso de resistencia en Mujercitas del 2019: Reinventando los clásicos

Mujercitas (Little Women) es un clásico literario estadounidense escrito por Louisa May Alcott en 1868, uno de los clásicos leídos más recordados entre adultos y niños. La crítica literaria feminista que desde la segunda ola del feminismo (1960-1980) ha buscado rescatar discursos transgresores en las obras de escritoras, encontró en Mujercitas un discurso de resistencia.
El discurso de resistencia, como dicen McQuillan y Pfeiffer, es identificado través de matices irónicos en la prosa que no llegan a ser críticas, de comentarios provocativos sobre el significado de lo femenino y lo masculino. Todo eso revela cómo el género no es algo que se da naturalmente, sino algo que se tiene que aprender a través de una tradición de lecciones, consejos y recordatorios. El género no es previo a la organización social sino inseparable de ella (Joan Scott, 2008)

Recordemos a uno de los personajes más fuertes y queridos de entre las March. Jo March es un personaje que por naturaleza es casi “masculino”. Aunque siempre trate de corregir sus faltas y hacerle caso a su madre y sus hermanas que la aleccionan, Jo es naturalmente viva, inteligente, activa y rebelde y se tiene que esforzar por aprender a ser una “mujer convencional”.

 

Jo March de Greta Gerwig Mujercitas se convierte en escritora

Mujercitas llevado a la pantalla

Karen Hollinger y Teresa Winterhalter escriben en “A feminist romance: adapting Little Women to the screen” que la adaptación de 1995 con Winona Ryder y Kirsten Dunst, trata a las protagonistas de manera diferente al libro, como una especie de proto-feministas, y el personaje de Jo es especialmente subversivo.
La versión de Greta Gerwig del 2019, nominada a varios premios Oscars para este 2020, siguen la misma tradición y ha sido reconocida por cambiar las temporalidades de la novela. En esta versión Jo se va a Nueva York luego de rechazar a Laurie, persiguiendo sus ambiciones literarias mientras trabaja como profesora, una de las profesiones femeninas de la época. Lo más destacable de la película es el final, en el que se pinta un paralelismo entre Jo y Louisa May Alcott como escritoras de Mujercitas.

Cómo Greta Gerwig liberó a Jo March con la escena final

El final de la película es una alusión directa a la experiencia de Louisa May Alcott con la publicación del libro. Louisa y sus editores estaban convencidos de que el libro no se vendería si no casaban a Jo con alguien. La tradición victoriana no quería leer sobre “solteronas literarias”, como las llamaba Louisa. Fue así que el personaje de Jo, que tan fervientemente había rechazado el matrimonio antes, se casó con el profesor y tuvo hijos en contra de sus primeros deseos. Al menos debido al dinero y fama que ganó, Louisa sí pudo cumplir su deseo de mantenerse soltera y sin hijos toda su vida. El final de la película también nos muestra dos temporalidades paralelas que dejan el final abierto al espectador para que elija creer si Jo se casó o no.
Saoirse ronan como Jo march en mujercitas de greta gerwig

«La loca del desván» y los personajes femeninos de la literatura del siglo XIX

 

 

La loca del desván o The madwoman in the attic de Sandra Gilbert y susan gubar

 

El famoso libro de crítica feminista “La loca del desván» («The madwoman in the attic») escrito en 1979 por Sandra Gilbert y Susan Gubar, interpreta las obras de las grandes escritoras del siglo XIX, Emily y Charlotte Brontë, George Eliot, Mary Shelley, entre otras. Aunque todas pertenecen a distintos géneros, Gilbert y Gubar descubrieron que había una tradición literaria común manifiestamente femenina.
Revelaron que la obra de estas autoras se encuentran repletas de imágenes de encierro y fuga, fantasías en las que dobles locas hacían de sustitutas asociales de mujeres dóciles, metáforas de incomodidad física manifestada en paisajes congelados e interiores ardientes (como en Cumbres Borrascosas). El libro sostiene que en este trabajo literario existían también descripciones obsesivas de enfermedades como la anorexia, la agorafobia y la claustrofobia. Un imaginario de locura que reflejaba el interior frustrado de estas escritora con respecto a su vida y a la creación artística, un argumento de los más provocador y convincente.

La loca del desván y el imaginario de las escritoras del siglo XIX
Recordando otros textos que hablan de la mujer y la creación literaria, como “Una habitación propia” de Virginia Woolf y “Why have there been no great women artists?” de Linda Nochlin, vemos que las mujeres históricamente no contaron con un ambiente que les permitiera crear. Lo socialmente aceptado como “genio creativo” descartaba por default a la mujer, pues ésta estaba relegada a la esfera doméstica, privada y a las “artesanías” no al “arte”.
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