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Reseña: La tragedia de Fausto y la genialidad de Goethe

¡Alerta Clásico! ¿Fausto de Goethe es un libro que aun se puede disfrutar leyendo? Aquí te cuento qué esperar si te aventurarás a leerlo.

Me debatí mucho antes de calificar Fausto en Goodreads entre 3 o 4 estrellas sobre 5. Terminé calificándolo con 3 porque mientras más repasaba la historia más objeciones tenía. Mi sentimiento final al cerrar el libro fue admiración por la calidad literaria de la obra, algo de esperarse, y por el genio de Goethe, a quien leí por primera vez con esta tragedia. Otro sentimiento fue el deseo de no volver a leer este libro. Cabe resaltar que al reseñar este libro, lo hago como lo haría con cualquier otro sin incluir en la balanza el hecho de que sea un clásico amado por muchas generaciones. Creo que esa es la manera más honesta de reseñar un libro.

El arquetipo de Fausto

El arquetipo y leyenda de Fausto de Goethe: Adaptación de Fausto de Goethe aclamada por la crítica.

Fausto es un personaje interesante arquetipo del hombre culto o sabio del siglo XV, basado en el misterioso alquimista Fausto de la leyenda medieval, que se ve atosigado y consumido por su arduo estudio y búsqueda intelectual. No conoce nada más y es a lo único a lo que aspira. Ha olvidado lo que se siente disfrutar y apreciar la vida como un hombre ordinario sin sentirse atormentado por todo el conocimiento por adquirir y las contradicciones de éste. Goethe también ejemplifica este arquetipo mostrando la evolución de los estudiantes que buscaban consejo en Fausto. Primero los vemos entusiasmados y llenos de ambición y admiración por aprender con él, y luego los vemos decepcionados y agobiados por las contradicciones también.

En medio de su agonía y crisis espiritual se aparece el diablo representado por Mefistófeles, y termina siendo seducido por las ofertas de éste de hacerlo vivir nuevamente y experimentar lo que nunca llego a vivir, asi como las aventuras de un hombre libre. Hasta este punto la historia y el personaje me resultaban atractivos por tratarse de un tema universal, la frustración y decepción en la búsqueda científica. Luego, desgraciadamente, me topé con la inconveniencia de la caducidad de los temas desarrollados en los dos últimos tercios de la historia, debido a lo cual perdí todo el interés en la trama.

Temas

El tema del apasionamiento cegador, la pureza ideal femenina y el suicidio románticos son temas literarios tan arcaicos que se me hace imposible empatizar con ellos. Sobretodo cuando se tiene que soportar una imagen femenina tan problemática como la de Gretchen. Ella cayó en desgracia (Fausto la embarazó sin estar casado con ella), por lo que mató a su bebé y luego se mató. Fausto lamenta produndamente su pérdida sin embargo luego de medio acto o poco menos, se olvida totalmente y lo supera tras volverse loco por la figura mitológica de la belleza, Helena de Troya.

El tema del apasionamiento amoroso en Fausto de Goethe: Gretchen y Fausto en adaptación del cine clásico

Fausto, Gretchen y Mefistófeles en el cine clásico

A esto le sigue el Acto III y IV que, no solo para mi sino para muchos lectores, es muy tedioso de leer. Es la parte en la que Fausto y Mefistófeles se encuentran en la Noche de Walburga, los campos farsálicos y hasta en el palacio de Menelao, con personajes de la mitología griega y romana; a lo que le siguen las escenas en las que Fausto le presta servicios a un emperador y gana tierras en las que vivirá hasta muy anciana edad. Es en estos Actos en los que Fausto lleva a cabo, gracias a Mefistófeles, muchas aventuras, cosas que siempre quiso hacer e incluso vuela. Cabe resaltar que esta acción del vuelo es influencia de literatura internacional, convirtiéndose así Goethe en pionero por usar influencias externas a la literatura europea. Es una pena que este bloque narrativo que debería resultar emocionante por las aventuras sea tan tedioso de sobrellevar. Debo confesar que solo quería acabar el libro mientras leí estos actos.
El último Acto es lógicamente mucho más interesante y en este Fausto nos da entrada a reconocer cuál es el efecto que ha tenido toda esta experiencia en él. Lo vemos en las palabras de Mefistófeles también:

Ningún placer le sació, no le bastó dicha alguna,
y así siguió ambicionando cambiantes figuras;
el último, el peor, el instante huero
deseó retener el pobre,
que tanta fuerza me opuso.

He disfrutado la sensación final de la historia y su estética más que la historia en sí. Hasta ahorita nunca me había topado con una obra con descripciones tan bellamente literarias, muy lírica que sin embargo se lee bien de manera narrativa. Sobretodo los primeros actos que fueron más satisfactorios porque disfrutaba tanto del lenguaje como de la historia.

La dificultad del lenguaje no me pareció un obstáculo para entender la obra. Fue increíblemente fácil hacerse una imagen mental de todo lo descrito por Goethe. Lo que evocó en mi su narrativa me hizo pensar en la frase de Chéjov: “No me digas que la luna esta brillando, muéstrame su reflejo en un cristal roto”. Goethe logra proyectar tal claridad de imágenes no solo con objetos y sentimientos sino que convierte digresiones morales, políticas y culturales interrelacionadas, en claras y ricas imágenes mentales, de una manera que yo pensaba imposible hasta antes de leerlo. Si yo tuviera que vender mi alma al diablo lo haría por la habilidad de poder escribir así.

Aquí un ejemplo:

¿No se clavan mis ojos en tus ojos?
¿No se desvela todo mi ser por alcanzar tu pecho y tu razón,
tejiendo en torno a ti un eterno secreto
que es visible en su invisibilidad?
Llena todo tu corazón con todo eso,
Y cuando te sientas embargada de felicidad,
Dale al sentimiento el nombre que tu quieras. (…)
El sentimiento lo es todo;
El nombre, sonido y humo.
llamaradas divinas cubiertas de tinieblas.

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