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Los símbolos detrás de la fantasía: la rutina victoriana, drogas, sexualidad y más

Alicia en el País de las Maravillas está inspirada en una niña real, Alicia Liddell, amiga cercana del escritor a la que le guardaba mucho afecto. El cuento describe el sueño de Alicia, sus aventuras en El País de las Maravillas y una serie de representaciones que satirizan las costumbres y rutinas de la sociedad inglesa victoriana. La influencia de la sexualidad de Lewis Carroll en la historia, así como la naturaleza de su afecto hacia la niña Liddell, es un tema controversial ampliamente estudiado que no se dejará de mencionar aquí.

Comencemos con los símbolos ocultos en la narrativa:

La obsesión de Carroll con la comida

Alicia en El País de las Maravillas. Alicia come el pastel que la hace pequeña

Alicia en El País de las Maravillas está llena de alusiones a la comida, como la parte argumental que gira alrededor de Alicia transformándose debido a la comida. Los otros personajes expresan una constante preocupación por comer o ser comidos. Además, se sabía que Carroll tenía hábitos alimenticios austeros, que a veces almorzaba solo una galleta y era muy delgado. Todo esto se considera como un indicador de una temática de desorden alimenticio, ya sea sufrido por el escritor o como tema que le interesaba.

La rutina victoriana

El personaje de El Conejo Blanco siempre iba asaltado por la inmensa preocupación de llegar tarde a algún lado. Esta ansiedad hace referencia a la obsesión con la puntualidad en la rutina cotidiana victoriana. También hace contraste entre Alicia como niña y la edad adulta, representada por El Conejo Blanco. Otro ejemplo es El Sombrerero y su eterno té de las seis.

El consumo y los efectos de las drogas

Alicia en el País de las Maravillas. Alicia y la Oruga Azul

Según un artículo de la BBC, esta podría ser una alusión al consumo de drogas: “El Gato de Chesire desaparece y aparece a su voluntad. Alicia bebe pociones y come hongos para cambiar su estado físico. La oruga azul fuma una elaborada pipa de agua”. El mayor indicador de que esos elementos y personajes estarían representando el consumo de drogas es la necesidad de usar sustancias externas para cambiar el estado físico y las ilusiones que esas sustancias causaban en los personajes. Aunque el relato esté contextualizado en un sueño, la cantidad de detalle alrededor de sustancias, efectos y línea de pensamiento es muy precisa.

El crecimiento y la identidad

Luego de haber cambiado de tamaño varias veces, Alicia se encuentra con La Oruga Azul quien le pregunta quién es. Ella responde que ya no lo sabe. Esto podría simbolizar el cambio físico del crecimiento, que altera la identidad que un niño forma en la infancia.

Los sueños

Todo lo que le sucede a Alicia en El País de las Maravillas es un sueño. La misma caída de Alicia en el agujero de El Conejo Blanco, hace alusión a la “caída angustiosa” en un sueño cuando se tiene la sensación de caer al vacío. Carroll puede haber creado la escena para representar la entrada a lo inconsciente, al estado del sueño.

Es curioso que la neurociencia haya tomado la novela como pieza de estudio por muchos años, ya que lograba describir con precisión el estado del sueño. Otro ejemplo es el pasaje de La Duquesa y el bebé llorón que cambia de forma. Éste hace alusión a la transformación que los objetos y personajes tienen en lo sueños adquiriendo nuevas identidades. La extraña sensación de que el tiempo se le escapa, que nos recuerda a las escenas de El Conejo Blanco, también es frecuente en los sueños de los adultos.

La sexualidad de Lewis Carroll

Alicia Liddell y Lewis Carroll

Estando Alicia basada en una niña real que fue amiga de Lewis Carroll, es pertinente hablar de este controversial tema. Carroll disfrutaba estar en compañía de niñas pequeñas. También les tomaba fotografías (él era un reconocido fotógrafo), y algunas de éstas fueron fotos semidesnudas o desnudas de las niñas, algo bizarro incluso para la época victoriana.

Muchos autores que lo defienden de las acusaciones de pedofilia, dicen que él tenía un gusto estético por la inocencia de las niñas. Lo cierto es que la relación cercana que tenía con la niña Alicia Lidell y con niñas en general (él dijo que no le gustaba estar con niños) y el hecho de que la mamá de Alicia haya interrumpido la relación abruptamente cuando la niña cumplió 11 años, levanta sospechas que giran alrededor de la necesidad del escritor por relacionarse con niñas. Por otro lado, su correspondencia con las niñas es considerada inapropiada, teniendo líneas como las siguientes dirigidas a una niña de 10 años: ”..gracias extra y besos por el mechón de cabello. Lo he besado muchas veces, porque te he querido besar a ti, sabes, incluso el cabello es mejor que nada”.

La polémica sin desenlace

Algo que debe ser también considerado, es que el escritor era célibe aunque se sentía atraído por las mujeres. Era una condición que se autoimponía al igual que algunos académicos de Oxford. Según el artículo de la BBC, “él creía que mantener relaciones sexuales iba en contra de los designios que Dios tenía para él”. Es por esta razón que algunos autores piensan que podría haber experimentado una “represión sexual” que lo llevaba a rehuir la compañía de mujeres adultas y sentirse más cómodo con las niñas, debido a la inocencia de su compañía.

Muchos académicos han realizado lecturas de Alicia en El País de las Maravillas en torno a tema de la sexualidad, y han encontrado simbolismos importantes en la obra. Lo cierto es que la mayoría de biógrafos de Carroll están de acuerdo en que si poseía inclinaciones pedófilas, éstas eran reprimidas por su voto de celibato. Sin embargo, esto no eliminaría la existencia de tales inclinaciones y el que se vean reflejadas subliminalmente en Alicia en El país de las Maravillas y en el trabajo fotográfico de Carroll.

 

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